Sommeil
Hoy se acabó oficialmente mi bronquitis. Sigo tosiendo como un condenado pero estaba harto del encierro y fui a la facu. Papá vino a despertarme igual de temprano que ayer o más, pero en vez de decirme "tomate el antibiótico" me dijo "arriba". Palabra cargada de sentidos (aunque ninguno tenga relación ni en este idioma ni en otros con la Universidad de Palermo).
De cualquier manera, me quedó claro desde el principio cual de esos sentidos aplicar al caso concreto. Tenía que levantarme, vestirme rapidito, desayunar más rapidito y tomarme el tren Urquiza que abriría una marcha de un par de horas hasta la UCA.
Odio al Urquiza, y no por el nombre. Lo odio por el elemento. Me muestra a diario que todas las frases lindas sobre el "generoso pueblo argentino" son poesía, en el mejor de los casos. Que el pueblo argentino, o el porteño al menos, es ganado... ganado bovino. Manadas de cebúes (que suelen esconderse bajo la forma de viejas agresivas) intentan a diario violar las leyes de la física. Aunque empuje, señora, la puerta no ha de mudar su ubicación. Puede tirarme bajo el tren, pero no hacerme sutil, atravesable...
Pero dejemos el abordaje de lado. Después de intentarlo con varios trenes uno suele sentarse y, abandonándose a los brazos de Morfeo, olvidar la ceremonia. Hoy no. Me estoy poniendo viejo. Me puse a escribir un versito sobre lo mucho que me repugna madrugar (Dios me ayude) y me desvelé. Sí, me desvelé en el tren. No dormí. Tampoco en el subte. Llegué temprano a la facu. A pesar de lo temprano, fue bueno salir.
Vamos con el versito:
Difícil es amanecer temprano
despertar a hora propia de gallinas.
Levantar, ya sea al hombre, ya a las minas,
antes que al sol de cierto es inhumano.
No hay razón de valer que justifique
al varón arrancar de su letargo
y, aunque es grave, no encuentro, sin embargo,
que el Código Penal lo tipifique.
Me despiertan, que ya, que empieza el día,
mas encanto no encuentro con premura
en recorrer del tren la dura vía.
¿De qué me has de servir, Filosofía,
de los grandes placer, de mí tortura,
si solo es de dormir la gana mía?