Moustique

Aunque mucho cavilo y lo medito
y armarme de resignación intento
me sube de los tacos un lamento:
¡qué animal del infierno es el mosquito!

A poco que me acueste regurgito
al Morfeo rendirse al esperpento
volante, ya un rugido y no un lamento:
¡qué peste del infierno este mosquito!

Sin piedad atormenta mis oídos
¡bendito si picara con premura
evitándome, al menos, sus zumbidos!

Es molesta, es feroz la picadura
mas que pique a sus anchas yo le pido
y me ahorre del ruido la tortura.

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Praise song to the Forest of Arman

Acá van unos versitos en inglí que se me pasaron por la cabeza paseando por el bosque con Manolo y pulí un poco con el asesoramiento lingüístico de Luli y Vaikiria. Gracias a los tres.

Every single tree in this forest has a name,
Though not every path on it has a footprint.
Every single leaf's in this forest whispering:
Whispering a speech no human ear can hear.

Otra piadosona

Oh fuente de bondad, Deidad serena,
Oh dulce compañía veraniega,
Cuya contemplación mis ojos riega,
Y es capaz de sacudir mi vida amena:

Mas eres tú, Señor, es tu amor tibio
El solo que me sacia, que me aplaca
Solo tú me sostienes, dulce estaca
Evitando me caiga al precipicio.

Oh dulzura que en el corazón brota,
De toda mi maldad muerte segura.
Tu luz divina el intelecto agota.

Y sin me conceder aún la certeza,
Por la fe que me acerca tu ternura
Grande amor me mostrando me endereza.

De planicies, llanos y llanuras

Parece tan distante el firmamento
casi eternas se me hacen las llanuras
señoras del paisaje de las Pampas
y pasto permanente de los vientos.

Cuando albora contemplo somnoliento
las aves despertar tímidamente
de noche me cautiva el ritmo lento
de tu cielo de estrellas reluciente.

De estrellas reluciente y encantado
encantado cual brisa que, apacible,
la brisa que apacible ha acariciado

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Facultad, filo y fiaca.

Hace calor en mi clase
el aire mucho me pesa
el bocho sobre la mesa
dejar menester se me hace.

El profesor lentamente
por el curso deambulando
y pavadas perorando
quiere secarme la mente.

El banco no está mullido
la espalda tengo doblada
y no está cerca mi amada
pa' tenerme distraído.

¡Oh, facultad embolante!
quisiera ya abandonarte
y para siempre dejarte:
no soy del estudio amante.

De dilectione

No se ata a potestad ni señorío,
no ceja en su deseo de tenerte,
es vehemente, es rebelde el amor mío,
diríase más fuerte que la muerte.

De Amicitia (Cicerón un garbanzo)

Quiero hablar de la amistad
mas siento no darme el cuero
y después deste entrevero
dudo quede dignidad


a mi pluma (que es birome)
y se empeña en escribir.
¡Ay! La quiero corregir
mas con resultado fome.


De un amplio vocabulario
digno de sobresalir
yo no puedo presumir
diría soy temerario.


Y no, es que soy caradura
y sin tener instrumento
ni aún, siquiera, entendimiento

Sobre la historia y la mierda

Para mi gusto, general Sarmiento
el título, que es grande, a tí te sobra
pero, al verte subido a un monumento,

el pecho se me agita y no sozobra
porque acude en mi auxilio el pensamiento
de que es de un intendente la maniobra.

Los viles entre sí hacen aspavientos
arrojándose flores, mas a su obra
le espera en el infierno el escarmiento.

Sobre una idea del Maestro Eckhart

Publico este soneto después de pensarlo bastante y sin que las dudas se me hayan ido del todo. Más allá de la calidad poética (que sería causa de una absoluta abstención si la considerara seriamente), temo que se van a reír bastante y no me van a creer: "¿justo ese ladri escribiendo cosas piadosas?"... pero ¡qué carajo! ¡al final uno también tiene alma!

De cualquier modo aclaro que lo que es (aunque no se note) la idea central, Cristo que siempre espera a la puerta, está tomado del Libro del Divino Consuelo de Meister Eckhart.

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Filosófico lamento

El otro día, en la facu, con sueño atrasado y la calefacción demasiado fuerte (luego, con menos dominio aún de mis facultades que el ya reducido que suelo tener habitualmente) intuí que sería menos notorio para la profesora el hecho de ponerme a escribir versitos que seguir dando cabezazos. Aquí va, pues, lo que salió de mi decadente pluma:

Inefables son los predicamentos
y alguno encontrará los predicables
atractivos e incluso deleitables
pero logran ponerme somnoliento.

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