Para mi gusto, general Sarmiento
el título, que es grande, a tí te sobra
pero, al verte subido a un monumento,
el pecho se me agita y no sozobra
porque acude en mi auxilio el pensamiento
de que es de un intendente la maniobra.
Los viles entre sí hacen aspavientos
arrojándose flores, mas a su obra
le espera en el infierno el escarmiento.